Más de 600 millones de africanos siguen sin conexión, pero la tecnología de satélite a teléfono podría cambiar esto de la noche a la mañana. Recientemente, Zambia se convirtió en el primer país africano en probar la conectividad satélite a teléfono utilizando el modelo directo al dispositivo de Starlink. Esta prueba permitió realizar una transacción de dinero móvil a través de satélites en órbita y representa un cambio en la industria que podría revolucionar las telecomunicaciones en el continente. Esto ocurre mientras empresas internacionales como AST SpaceMobile también intensifican sus operaciones, con previsiones de alcanzar hasta 1.000 millones de dólares en ventas para 2027.
Lo que la conectividad satelital puede lograr, especialmente en comunidades remotas, es cerrar la brecha histórica de conexión al unir una nueva división entre las redes terrestres y orbitales.
Transición global: el auge de las redes móviles no terrestres
Las Redes No Terrestres (NTN) son sistemas de comunicación aéreos (como satélites, plataformas de gran altitud y drones) que sirven para ampliar la cobertura terrestre (infraestructura basada en tierra como torres de telecomunicaciones). Son especialmente importantes para la expansión del 5G y futuros ecosistemas 6G, y apoyarán una mayor cobertura global junto con el desarrollo del Internet de las Cosas (IoT) y aplicaciones digitales avanzadas.
Mientras que anteriormente las NTN satelitales proporcionaban soporte de redundancia, ahora se están convirtiendo en componentes directos de las propias redes móviles, con empresas privadas como Starlink, AST Mobile y Lynk Global impulsando esta arquitectura.
Sus modelos de negocio se basan en permitir que incluso los smartphones comunes compatibles con LTE puedan conectarse directamente a satélites sin necesidad de hardware especializado. El atractivo comercial y social es evidente y necesario en una época en la que el acceso a internet se reconoce cada vez más como un derecho humano fundamental, y donde una gran parte de la población mundial sigue sin conexión.
En 2025, alrededor del 74% de la población mundial estaba en línea, lo que deja aproximadamente a 2.200 millones de personas aún sin acceso.
Caso de estudio 1 - El modelo directo a celular de Starlink
El servicio directo a celular de Starlink se basa en asociaciones con operadores móviles existentes o en adquisiciones. Esto permite que el satélite actúe esencialmente como una torre de telecomunicaciones en el espacio, aunque con capacidades de roaming. Los propios satélites incorporan lo que se conoce como un módem eNodeB, una tecnología de estación base LTE.
Sin embargo, para operar legalmente, Starlink necesita acceso a bandas de espectro con licencia como parte de los requisitos regulatorios nacionales. Estos derechos suelen concederse a los operadores móviles mediante licencias y autorizaciones otorgadas por el ministerio o autoridad competente en comunicaciones de cada región. Una vez obtenidas estas autorizaciones, los operadores móviles pueden alquilar o compartir su espectro con Starlink, permitiéndole transmitir señales compatibles con los smartphones LTE existentes.
El resultado final es que el usuario puede conectarse al satélite de Starlink como si estuviera en itinerancia en la red de otro operador, mientras que el operador móvil gestiona la facturación y la autenticación. En el pasado, SpaceX ha comprado espectro directamente, por ejemplo cuando pagó 17.000 millones de dólares para adquirir las licencias AWS-4 y H-block de Echostar para fortalecer su cobertura global y su despliegue.
Este es un momento oportuno para Starlink, que busca una expansión global a gran velocidad, integrando la infraestructura de telecomunicaciones existente con el retorno de tráfico satelital. Gracias a su ventaja de integración vertical en capacidades de lanzamiento, seguramente continuará ampliando sus constelaciones.
Por otro lado, sus antenas más pequeñas suelen traducirse en menor ancho de banda por usuario, y algunas regiones ya están experimentando limitaciones de capacidad, especialmente en zonas con alta densidad de población.
Caso de estudio 2 - Las torres celulares espaciales de AST SpaceMobile
La principal diferencia entre AST SpaceMobile y Starlink es que el primero se centra principalmente en crear acceso de banda ancha completa (4G/5G) directamente a los smartphones, mientras que Starlink inicialmente está ampliando sus servicios desde SMS hasta voz y datos.
AST Mobile utiliza sus satélites BlueBird, que llevan grandes antenas de matriz en fase, diseñadas también para conectarse directamente a modelos de teléfonos compatibles. AST también se enfoca en asociaciones con operadores para asegurar el espectro, y ha realizado pruebas piloto con empresas como Vodafone, AT&T y Rakuten Mobile, entre otras.
Aunque su despliegue ha sido más lento que el de su competidor, su potencial para ofrecer banda ancha móvil real directamente a los teléfonos sin necesidad de torres celulares podría superar los desafíos de infraestructura en África.
En marzo de 2026, AST logró el despliegue exitoso de sus antenas solares BlueBird 6 de nueva generación, que superaron tasas de datos pico de diseño de 120 Mbps por satélite, marcando la transición de una startup de I+D a una empresa generadora de ingresos. El martes 3 de marzo de 2026 también se anunció que Axian Telecom y AST SpaceMobile, Inc. se asociarían para proporcionar la primera red de banda ancha celular basada en el espacio en África. Estos satélites ya han comenzado a ofrecer conectividad de banda ancha a smartphones no modificados, cumpliendo la visión de AST de convertir el cielo en una red celular global. Además, la empresa ha recibido un fuerte respaldo financiero que asegura su crecimiento continuo.
En comparación con Starlink, los satélites de AST utilizan antenas más amplias capaces de transmitir mayor ancho de banda, lo cual es una ventaja para su posicionamiento en el uso de 5G. Pero con antenas más grandes también vienen satélites más grandes, lo que se traduce en mayores costes de despliegue. A largo plazo, esto implica un despliegue más lento y, en ocasiones, calendarios y planificación más complejos para las constelaciones.
Implicaciones estratégicas
La conectividad satélite-dispositivo es un cambio revolucionario para la transformación digital, especialmente en África, donde ayudaría a cubrir brechas de infraestructura, beneficiarse de la rápida adopción móvil y apoyar el desarrollo continuo de plataformas de servicios financieros. Esto la convierte en una herramienta clave para resolver desafíos de sostenibilidad. Además, la prueba de Starlink en Zambia demuestra lo complejas que pueden ser las aplicaciones espaciales, ya que la transacción de dinero móvil combina conectividad de telecomunicaciones, inclusión financiera e integración de infraestructura satelital en una solución transversal que integra el espacio en la vida económica cotidiana.
Aún existen algunos obstáculos regulatorios que deben superarse para aprovechar plenamente los modelos de negocio directos al dispositivo. En primer lugar, la coordinación del espectro, ya que los operadores satelitales aún necesitan utilizar las asignaciones de espectro de los operadores móviles, lo que con el tiempo puede generar desafíos de coordinación. En segundo lugar, los requisitos de licencias: cuando empresas privadas internacionales operan en diferentes países, surge la cuestión de qué autoridad regula, si la de telecomunicaciones, la espacial o ambas, y qué implicaciones tiene esto en la resolución de disputas, algo común en el mundo empresarial. En tercer lugar, la conectividad transfronteriza presenta complejidades, ya que los satélites se desplazan continuamente en órbita. Esto implica que cada jurisdicción que atraviesan puede tener diferentes requisitos de cumplimiento según los regímenes nacionales de licencias. Estas cuestiones están siendo tratadas actualmente en reuniones de la UIT sobre NTN.
También pueden analizarse implicaciones socioeconómicas, comenzando por las preocupaciones que la conectividad satelital puede generar en torno a la soberanía tecnológica, especialmente en países considerados naciones espaciales emergentes. Estos países terminan dependiendo de esta tecnología de última milla para necesidades críticas como la resiliencia ante desastres, donde los satélites mantienen la conectividad cuando la infraestructura terrestre falla. Las autoridades reguladoras de prácticas anticompetitivas también podrían tener que proteger la capacidad local, ya que operadores satelitales extranjeros podrían empezar a competir e incluso monopolizar el sector, compitiendo directamente con los operadores de telecomunicaciones. A pesar de estos desafíos, que podrían resolverse mediante políticas adecuadas y diálogo entre actores, la tecnología directa al dispositivo sigue representando una oportunidad enorme para la próxima generación de infraestructura digital en África y en la sociedad global.
Durante la mayor parte de la era móvil, la conectividad se basó en la existencia de torres de telefonía firmemente ancladas a la superficie terrestre. En la próxima década, algunas de las configuraciones más importantes para las comunicaciones cotidianas podrían estar orbitando sobre ella.

