El satélite CLIMCAM de Kenia: un estudio de caso jurídico sobre la cooperación internacional, la distribución de beneficios y el uso pacífico del espacio ultraterrestre – Parte 2

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  • Satélite CLIMCAM de Kenia: un estudio de caso jurídico sobre la cooperación internacional,
  • la distribución de beneficios
  • y el uso pacífico del espacio ultraterrestre – Parte 2

Overview

ClimCAM offers a new perspective on benefit-sharing in space law, highlighting Africa’s growing role in transforming space data into tools for sustainable development.
The next space frontier is not only orbit — it is access, impact and sovereignty.

Kenia lanzó recientemente ClimCAM, un satélite impulsado por inteligencia artificial, en colaboración con Egipto y Uganda. En la primera parte de esta serie, analizamos este hito desde la perspectiva de la cooperación internacional, centrándonos en la importancia de desarrollar un marco jurídico que garantice los usos pacíficos del espacio ultraterrestre.[1] Puede leer más sobre ese artículo aquí. La siguiente parte de la serie examinará con mayor detalle el principio de distribución de beneficios, centrándose en por qué este principio es fundamental para las actividades en el espacio ultraterrestre y en cómo África, en particular, se beneficia de los productos y servicios derivados de los bienes comunes globales. ClimCAM ofrece un caso de estudio contemporáneo a través del cual el Artículo 1 puede interpretarse en términos de desarrollo. La pregunta que surge entonces es: ¿cómo se materializa en la práctica, para los Estados en desarrollo en 2026, la expresión «en beneficio y en interés de todos los países»?

Introducción: del principio a la práctica

La distribución de beneficios está emergiendo como uno de los pilares fundamentales del desarrollo dentro del derecho espacial, especialmente a medida que más actores se incorporan al entorno multipolar que caracteriza a la industria espacial. A pesar de ser una de las disposiciones más citadas del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, también es una de las menos definidas en cuanto a la atribución de un significado claro al concepto de distribución de beneficios. Este principio se encuentra recogido en el primer párrafo del Artículo 1 del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, que establece lo siguiente:

«La exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, deberán realizarse en beneficio y en interés de todos los países, cualquiera que sea su grado de desarrollo económico o científico, e incumben a toda la humanidad.»

De lo anterior puede deducirse que la exploración espacial está destinada a generar beneficios para la humanidad en su conjunto. Sin embargo, sigue sin estar claro qué constituye exactamente un beneficio y cómo deben distribuirse dichos beneficios. Una cuestión aún más relevante es cómo los países en desarrollo y las naciones espaciales emergentes pueden obtener beneficios tangibles de la exploración espacial. El reciente lanzamiento de ClimCAM nos brinda la oportunidad de volver a examinar estas cuestiones desde una perspectiva africana.

Los fundamentos jurídicos de la distribución de beneficios

Para comprender plenamente la naturaleza del principio de distribución de beneficios, es necesario leer el Artículo 1 en su totalidad. El segundo párrafo establece que «el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, estará libre para su exploración y utilización por todos los Estados sin discriminación de ninguna clase…». Esto implica que el acceso al espacio puede constituir en sí mismo un beneficio, lo que exige a los actores espaciales proteger los derechos de los demás y evitar interferencias mediante una innovación espacial sostenible y responsable. Este planteamiento suele vincularse con el principio de debida consideración, recogido en el Artículo 9, que dispone que «los Estados Partes en el Tratado se guiarán por el principio de cooperación y asistencia mutua y llevarán a cabo todas sus actividades en el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, teniendo debidamente en cuenta los intereses correspondientes de los demás Estados Partes en el Tratado».

El tercer y último párrafo del Artículo 1 nos recuerda que «existirá libertad de investigación científica en el espacio ultraterrestre… y que los Estados facilitarán y fomentarán la cooperación internacional». Esto vuelve a poner de relieve que la distribución de beneficios está intrínsecamente vinculada a la cooperación. Un beneficio concreto en este contexto sería la posibilidad de disponer de un acceso libre y sin restricciones al espacio para la investigación científica.

La distribución de beneficios en el contexto africano

Durante los últimos 60 años se ha producido una transformación gradual en lo que respecta a la distribución de beneficios. Durante la Guerra Fría, el éxito de las misiones espaciales se medía en función del impacto de los descubrimientos científicos, la transferencia de tecnología y la cooperación internacional. Sin embargo, con la incorporación de la innovación del sector privado y el creciente interés de los países en desarrollo por resolver desafíos locales, puede observarse que el principal beneficio de cualquier actividad espacial contemporánea es la información o los datos obtenidos a partir de ella.

En África, el espacio se ha convertido en una cuestión estrechamente vinculada al desarrollo sostenible. La observación de la Tierra (Earth Observation, EO) constituye el principal motor de las actividades derivadas del sector espacial, representando aproximadamente el 60 % de las empresas que operan en este ámbito. Las aplicaciones de observación de la Tierra contribuyen a numerosas prioridades de desarrollo del continente, entre ellas:

● Agricultura y seguridad alimentaria.

● Monitoreo y seguimiento del clima.

● Gestión de los recursos hídricos.

● Respuesta ante desastres y emergencias.

● Planificación urbana.

● Minería y gobernanza de los recursos naturales.

● Cumplimiento ambiental y monitoreo de emisiones de carbono.

La rápida proliferación de datos, productos y servicios espaciales ha sido gradual y ha venido acompañada de la creación de un ecosistema de actores compuesto por organismos regionales, nacionales, privados e institucionales. La inversión también ha experimentado un crecimiento significativo, especialmente en la agricultura climáticamente inteligente (Climate-Smart Agriculture), un ámbito clave para afrontar la inseguridad alimentaria que afecta a gran parte de la región. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha determinado que los datos de observación de la Tierra (EO) pueden ayudar a medir indicadores que permitan superar las limitaciones de recursos que han hecho de la agricultura una actividad ineficiente y arriesgada.

En consecuencia, los debates sobre la distribución de beneficios suelen centrarse, en la práctica, en la gobernanza y la distribución de las capacidades de observación de la Tierra. Las misiones de EO permiten evaluar este principio a través de resultados tangibles, como los mencionados anteriormente. ClimCAM ha demostrado que la distribución de beneficios puede ir más allá del acceso a la infraestructura espacial e incluso al propio espacio, para incluir también el acceso a datos valiosos capaces de contribuir al seguimiento y cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La economía espacial africana tiene actualmente un valor estimado de 24.950 millones de dólares estadounidenses, tras haber incrementado sus ingresos en más de 5.000 millones de dólares desde la valoración de 19.490 millones de dólares registrada en 2022. Este crecimiento refleja un continente lleno de oportunidades en el sector espacial y que está evolucionando rápidamente de usuario a contribuyente activo en los asuntos relacionados con el desarrollo espacial.

En esta segunda entrega de la serie hemos analizado la naturaleza y las características del principio de distribución de beneficios mediante el examen de las disposiciones pertinentes del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre. Tomando como referencia el lanzamiento del satélite ClimCAM, se ha establecido una base para comprender mejor por qué los Estados africanos, en particular, están adoptando una nueva concepción de los beneficios, centrada en el acceso a los datos y a la información. El valor de estos beneficios se refleja claramente en la magnitud del mercado de servicios derivados de la observación de la Tierra en los países africanos.

En la próxima entrega de esta serie volveremos a abordar este principio, pero centrándonos en la soberanía de los datos como el principal beneficio al que aspiran naciones espaciales emergentes como Kenia, Egipto y Uganda a través de iniciativas y logros como este.